El número 28 llegó, tarde, pero llegó…(maldito Internet)


Desde hace mucho tiempo, las consolas portátiles nos han acompañado en nuestra vida como videojugadores; en el transporte público, en la cocina, en restaurantes y hospitales, mientras hacemos el amor…bueno, no, eso no es verdad (espero), pero como olvidar el lugar en donde el idilio entre el jugador y su consola llega a su máxima expreión, el baño. Con este pretexto, hablaremos sobre la historia de los baños, y después nos dejaremos de payasadas y haremos un repaso entre la historia de este tipo de dispositivos que en muchas ocasiones resultan más satisfactorios que las consolas caseras, y en otras, una mierda (*cof*cof* Virtual Boy *cof*cof*). Este es el único progrma que no se transmtió en radio, así que es eclusivo de la página, además de ser totalmente grabado, así que no habrá noticias, pero eso sí, no falta el desmadre, el humor, y los malos olores. Entra, escúchanos mientras vas y te sientas en el trono de marfil…


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